jueves, 23 de junio de 2016

Dominación







Llevaba días esperando ese momento, los mismos que había tardado en arrancarle una cita, más cuando  desde el primer minuto los dos teníamos claro cómo acabaría el perverso juego de mensajes de ida y vuelta que habíamos intercambiado desde aquel primero y sumiso en su perfil.

Sus noches pasaban en casa de aquella de la que siempre decía aprendía a de nuevo a vivir, una “adorable”  anciana a su cuidado al lado de la que dejaba pasar las horas entre lecturas, sexo escondido, urgentes duermevelas y visitas a perfiles amigos en la red. La  abuela estaba ya en el segundo de los sueños, y el la se había puesto tan cómoda como solía y le permitía ese calor pegajoso de los primeros días de verano, leve camiseta de asas y braguita, pelo suelto y ventanas abiertas por las que colarse la brisa que apenas llegaba de la playa a la que dedicó toda la tarde. Sentada en el sofá camá cómplice tantas veces de sus sueños más húmedos en soledad, pantalla táctil entre las piernas, los brillos plateados del pelo se reflejaban con la escasa luz adivinada tras la entreabierta puerta del dormitorio. Nerviosa, por la mañana había recibido el último mensaje del cabrón que le había robado el sueño, y desde entonces deseaba verme aparecer por la terraza de la planta baja, una jodida mezcla de excitación nerviosa y miedo le recorría el cuerpo. Era inevitable, los mensajes de estos días estaban condenados a terminar con mi sexo entre sus piernas, lo sabíamos, pero aunque pensarlo le hacía excitarse tanto como ya casi no recordaba, el juego de sumisión y actitud dominante de las últimas horas la humedecía y desconcertaba al tiempo.

No podía concentrarse, afortunadamente la abuela dormía sin sobresaltos,comenzaba a notar como la braga se empapaba, húmeda y caliente; los labios se secaban y los pezones llamaban en el límite de su camiseta, duros de punta a base, mientras repasaba las imágenes que aquel hijoputa tenía en su página.

Hacía tiempo que la observaba desde el único oscuro de la habitación. Me había deslizado por la terraza, abierto la ventana a mi espalda, y contemplaba en silencio como la luz convertía en plata el reflejo de sus cabellos. Me acerqué despacio, en silencio; la noté intranquila, nerviosa, las piernas apretadas y la respiración acelerada. Llegué a su altura, hasta ella, una de mis manos aún temblando apartó el pelo de la base de su cuello, noté un escalofrío nervioso por su espalda mientras posaba suavemente los labios y mi lengua la humedecía; cerró los ojos notando beso y espasmos. La giré asiéndola por los brazos, llevando lasciva lengua al cielo de su boca. De un rápido movimiento la leve camiseta que apenas cubría sus durísimos pezones cayó al suelo, siendo entonces aquellas cumbres el objetivo de mis besos. Chupé, mordí, lamí, comí y retorcí hasta convertir los iniciales gemidos en jadeos de deseo nacidos de dentro. De un empujón la tumbé violento en el sofá, ya sin camisa arranqué a una mano la empapada braguita abriéndole sin resistencia las piernas y colocándolas sobre mis hombros y eran ya dedos labios y lengua los que la hacían mía al beberme su sexo. Robé entonces el delicioso y espeso néctar que sus piernas ya no aceptaban a contener; cuanto más mis dedos le abrían el coño, más caliente y mojada estaba ella y más flujo era el que me llenaba la boca. Noté sus uñas clavadas en la cabeza, cómo la apretaba, pequeños y violentos golpes de culo y cadera en la barbilla; anticipó el segundo y antes del tercero la giré de culo mientras ya pantalón y empapadísimo boxer estaban a la altura de mis rodillas.

"No", escuché de repente cuando ya mi dureza llamaba a la cerrada puerta de entre sus nalgas. Incorporándose, me agarró los huevos apretando con tal fuerza que me vi incapaz de reprimir un grito de dolor y placer sumiso mientras, aún sorprendido, entre susurros, los faros que me volvían loco se clavaron en mis ojos, Hizo ella entonces marca y límite de sus dominios advirtiéndome, "yo soy la que va a follarte ahora jodido cabrón". Apretando aún mis cargadas bolsas, la otra mano me agarró el mazo de la polla antes de metérsela por entero en la boca iniciando un dentro/fuera compulsivo. Cuanto más entraba en la boca, más dura estaba, yo más nervioso, bombeando tembloroso, acojonado más aún cuando llegada a su garganta allí permanecía unos segundos, aguantando ella la respiración para sacarla empapada en saliva y más y más gruesa. Sueltas las manos continué jodiéndole la boca ya fuera de control, el culo apretado, caderas empujando, marcando paso y ritmo y ya casi a punto de explotarle en la cara. No sería allí sin embargo donde derramarme, en cuanto ella notó como aquel mástil erecto se retorcía a punto de correrse, la llevó de nuevo al hondo de la garganta al tiempo que dos, cuatro, hasta siete latigazos casi le hacen echarlo todo tal y como entrara.

Aguantó, ni una sola gota de mi espeso semen se derramó fuera de donde ella quería tenerlo, dentro de la garganta, embriagando y quemando todo a su paso. Ni una marca en su piel fina, ni una gota que no estuviera de labios hacia dentro, la lengua aún blanca recogiendo lo que en mis últimos espasmos aún brotaba. Saliva y leche haciéndose una en la boca, en la suya primero y en la mía luego cuando en un beso largo, largo y azorado, sus manos de nuevo en mis huevos, la muy puta me susurrara al oído… 

"Comienzas a comprender, jodido cabrón, comienzas a comprender".



martes, 24 de mayo de 2016

TomándoTe







Mis manos abrigaron tu pecho, dibujando mi lengua tu nombre en la cerviz, tus dedos jugaron entre tu sexo empapándose de tu esencia, humedeciendo el arco entre tus piernas al tiempo que entre tus nalgas crecía el irrefrenable deseo por tenerte palpitando y aumentando mi excitación. Ciega entre mis dedos suavemente mi pecho arqueó tu espalda ofreciéndome entonces tu cuerpo el excitante camino hacia tus adentros. Sudorosos, envueltos en la pasión del momento, establecieron mis labios el límite de tu baja espalda haciendo torrente tu fuente. Intensas, delicadas, entre olores de azahar y sexo, tus piernas se hicieron peregrino camino a mis ganas de ti.

Abierta a mí, penetré el mágico sendero empujándome dentro, jadeando contigo y pronunciando tu nombre al invadirte. Tus gemidos sumaron los míos al llenarte, tomando a la fuerza lo que tantas veces había deseado. Exploté dentro y fuera de ti, una sonrisa de placer me iluminó el rostro, agarré tu pelo girándote y mis labios forzaron los tuyos en el momento en que tus manos jalonaban la cumbre de mi empapado sexo endureciéndolo de nuevo sólo para ti.

 

lunes, 21 de marzo de 2016

Entre tus piernas









Lenta y lascivamente mis labios tomaron el elixir que entre tus piernas me devuelve a la vida. Lenta, muy lentamente, tu humedad llenó mi boca de la esencia que de tu cuerpo brota. Lenta y lascivamente mi cuerpo comenzó a libar el sabroso néctar que destilas. Endurecido y tan mojado como el cáliz que entre tus muslos habita, mi único deseo es tomarte de nuevo, recorrerte con mis manos, temblar contigo, olerte, sentirte como cada mañana cuando el arco de tu cuerpo se estremece entre mis brazos; como cada noche cuando encelada y gimiente te abres al deseo de tenernos. Salvajemente, como en cada embestida de mi ardiente ofrenda cuando agitado tu sexo se une al mío.

sábado, 27 de febrero de 2016

Al abrigo de tu espalda









Mis manos abrazan tu espalda, las tuyas descienden  a la puerta de tu sexo mientras mi voz susurra un "te quiero" en tu oído. Crezco al abrigo de tus nalgas reclamando mi entrada en ti. Tu pecho se endurece tanto como mi cuerpo que busca en tu humedad, tu alma se agita al sentirme dentro, el ritmo de tus caderas se aviva al pensarme; sientes mi respiración en el cuello... comienzas a gemir.


viernes, 19 de febrero de 2016

Porqué Te Amo









Te amo y lo hago porqué si, porque me enamoré de tus palabras, de tu voz, de la bella imagen que las primeras fotografías me descubrieron; me enamoré de tus manos, de tu fortaleza, de la valentía con la que me arrebatas cada día, de tu esfuerzo y fe. Me enamoré de tu forma de ser, de la de andar, reír y llorar; me enamoré del imán de entre tus piernas y de aquel que guardas en el más entregado corazón que jamás soñara pudiera repetir mi nombre. Me enamoré de tu olor, de tu sabor, del firme y brillante mirar que te anuncia y precede; me enamoré del calor de tus manos, de tu forma de besar que descubro nueva cada día, de la suavidad de tus labios y el roce en los míos. Me enamoré del amor que me has dado y de aquel que sé nunca quedará atrás. Me enamoré de la maravillosa mujer que eres, imagino y sueño al llegar la noche y de aquella con la que despierto cuando ésta me vence.

Me enamoré de ti, amor, de la maravillosa forma de amar que tú me has enseñado...




domingo, 17 de enero de 2016

Tu espejo








Sentado ante ti te miro y tu esencia me envuelve...


Una leve línea dibuja tus ojos mientras tu vestido cae al suelo descubriendo el cuerpo tantas veces soñado. Negro tacón, braguita de encaje, finas y oscuras medias que invitan retándome. Ardiente belleza, apasionada, cercana, generoso y coronado pecho, abrigada cadera, acogedor sexo y altivas piernas, trabajadas columnas y guía hacia tus adentros. Apasionada, hermosa y fiel, fuego y sed en cada pasional movimiento; luz entre las aguas cuando tu humedad me alcanza. Mirada clara, limpia, labios puros, voluptuoso y pecador tu cuello; ave fénix renaciendo en tu espalda, límite y abierto sendero en encendidas carnes envuelta. Insinuante, caliente, sensual elixir servido en cuidado alambique. Culta, refinada y atenta, perfumada entre azahares y sexo, indomable mar en el que morir cada noche, tempestad y calma previa, olas embravecidas en la orilla de tu pelo, nívea espuma en la que bañar mi anhelado deseo tu esencia

Tus ojos fijos en los míos al lentamente desvestir tu escaso ropaje, tu cuello, pecho endurecido que apunta provocador al recio látigo ya entre mis manos; solidez en tus caderas, el sexo mojado, tus piernas aún cerradas mientras la humedad se apodera de tus muslos; tus manos deseando alcanzarme empiezan a dibujar contorno y cumbre de tus senos. Excitado, intensamente calado, inundado me acomodo y libero mi sexo al tiempo que tus dedos rozan levemente tus labios mojados descendiendo después entre tus piernas, Como ante un espejo, tu mirada se detiene en la mía en implacable reto endureciendo mi cuerpo al punto de despojarme de lo que ya me sobra.

Tumbada sobre el lecho abres las piernas y de a dos tus dedos dibujan mágicos círculos dentro de ti, la humedad te llena, sigues mojándote, tu olor te incita a recorrerte al tiempo que tus pezones marcan ya la dolorosa frontera de tu seno enfurecido. Tu espalda se arquea, tiembla, renace; tus piernas hacen puente sobre las sábanas ofreciéndome el regalo entre tus nalgas; gimes cuando ya tus manos cubren por completo tu sensual templo, leves gotas de ti afloran sacudiéndote en violentos espasmos. Callada y discreta te abandonas implorando a mis ojos el final de tu agonia; rápida, violentamente, tu abierto sexo es ya caudal de deseo y lasciva entrega.

"Dios, mi dios, por favor... ", ruegas cuando ya mis aceleradas manos no son capaces de detener mi obsceno torrente. "Ven", ordeno levantándome antes de que tu agitada boca recoja en fuente el incontenible caudal de mi cuerpo. Envuelta en sudores agarras mis manos llevándome al lecho anegado de ti, cabalgándome, empujándome más y más adentro; salvaje, enceleda brutal  recibiéndome entre violentas embestidas.

Aún entrecortada la respiración, el espejo devuelve la fascinante imagen de tu cuerpo.



sábado, 16 de enero de 2016

Pensar furtivo








Te sentí llegar, detenerte a mi lado,  pararte a pensar; remolinos en los pies, cereza tu mirar, nobleza al pensar, certezas, reinventarme al hallarte y al hacerlo descubrir mi alma furtiva  en ti, revivir al saberte en mi, soñar, pensarte y querer estar, pensar.

Sentir  tu abrazo, la voz de tu cuerpo al suspirar, la entrega en tu piel, tu caminar, retomarte y querer, revivir a tu lado y al hacerlo estar… Soñar, palidecer al saberte lejos y pensar, pensarte cerca y pensar.

Querer y no poder, incitar, invitarte a mí y descubrir, probar tu néctar, sed de ti  y pensar. Pensar y hacerlo en ti y sin ti, volver y hacerlo por y para ti. Piel con piel, tu cuerpo, sabor  dulce y pensar, pensar, siempre pensar.

Aire, luz, fuego soy por ti, cadencia imperfecta salvada entre tus senos, acariciarlos; asaltar tus labios, beber de ti, ser y estar; contagiarme, consumirme, creer y creerme en tu claridad, ver en ella, seguir tu estela, llegar a ti. Eres luna, alma, cielo y mar, brillo entre estrellas hasta llegar; subir y descender, entrar, querer y pensar, pensar, pensar…





miércoles, 13 de enero de 2016

Permanecer







Ser luz y habitar en ti, subir a lo más alto, dejar atrás lo incierto del camino, verte florecer, leer y pensar, entender, tomar tus brazos, prolongarme, destapar mis miedos, entregar y recibir. Subir en tu nube en sueños, capturar estrellas, gritar al escribir tu nombre, desafiar a la luna, pintar el cielo con tu sonrisa, llenar de blanca pureza las noches a tu lado. Reflejarme en ti y admirarte, escuchar, en tu boca serenarme, pensarte miel y miel regalarte, en tus besos encontrar, encender y aplacar, calmar mi sed; tener y abrigar, dejar morir el tiempo en un instante. Ser y ser para ti, escuchar tu silencio, hacerlo mío, en él reposar; beber, recorrer y al hacerlo creer y creer en ti, sentir, querer, amar, llorar, reír; gritar sin pensar, pensar en ti y soñar; navegar, en tu puerto amarrar y en tu orilla descansar; subir y bajar, moir en tu mar, volar, iniciar camino en tu mirar y en tus ojos detenerse y estar, siempre y sólo en ti… permanecer.






martes, 12 de enero de 2016

Dentro de ti







Nervios, ansiedad, un torrente de emociones guardadas al por fin perfilar tu imagen ante mis ojos. Felicidad, certezas, confirmación de lo tantas veces soñado, lo acariciado en largas horas, días, noches de sensaciones antes sólo imaginadas. Ser por fin, estar, tener, acariciar, posar el beso primero allá donde siempre debió estar. Descubrir la mirada clara y limpia, casi cristalina de los ojos que me regalaron la imagen más noble y sincera que nunca pude soñar tras el primer roce de mis labios en tu mejilla.


Desnudo, libre de ataduras llegué a ti. Lo hice acompañado de miedos y temores.Tu imagen, la primera que percibí, me inundó por dentro de un enorme y desbordante sentimiento de felicidad. al tiempo que, temblando, admiré belleza, cercanía, dulzura en tu sonrisa, cariño, nobleza y amor, el tuyo en la delicada forma de bajar la cabeza y mirarme, el mío al no ser capaz de articular palabra al tiempo que, buscando tu mejilla, posar el símbolo de mi entrega ya absoluta por ti.


El amor que tantas veces nos regalamos hasta entonces paso a convertirse en certeza, en fe, en deseo y en luz, tu luz, la que tu figura -frágil en su primera apariencia, aunque dotada de una increíble fuerza interior, personal, equilibrada, bella- desprende a cada paso seguro, sutil y fuerte al tiempo. No pude evitarlo, los miedos, mis miedos, me acompañaron en mi primera tarde en ti. Te hablé de los silencios descifrados en tus letras, entendí tu compromiso de vida, el amor que ya sueño cada noche a tu lado; dibujé cada una de tus palabras, las hice mías, descubrí el tacto de tu piel, el leve roce de tus labios, la suavidad de tu pecho, el olor que aún conservo y que sueño permanezca por siempre en mí.

Tu cuerpo se abrió a mi como rosa en alborada, húmedo, caliente, tan sensual e intenso como tantas veces había soñado en mis horas sin ti. Tu boca descendió hasta mi sexo tomándolo, bebiéndome mientras mis manos acariciaban tu pelo. Percibí tu calor, tu entrega, abrí levemente tu flor para hacerla mía; encaramada a mis piernas hasta dejarme sin aliento tus besos se mezclaron con los míos, tu abrazo me transportó como tus letras hacen cada noche a tu playa.

Senti tu sabor en el mío, mi sexo encendido se abrió paso invadiéndote, llenándote, mezclando mi esencia a la tuya; violentamente nuestros cuerpos se hicieron uno desgarrándose, dándose sin reparar en tiempo, plazos o distancias; tus manos dibujaron mi espalda, tu pecho endurecido se aferró al mío, mientras gemidos de placer acompañaban nuestra urgencia por tenernos.






lunes, 11 de enero de 2016

Me detengo en ti








En ti me detengo, hago parada en larga y errática senda y lo hago entregado y sereno; descanso en tu brillante mirar, en tus brazos cedo al cansancio de un largo camino aun sin final y a tu altura me doy; encuentro  refugio al amparo de tu cuerpo, busco ansiada protección entre tu pecho mientras tus manos acarician mis dudas, mis miedos, el intenso y presente dolor de saberte lejos. Entro en ti, franqueo sin pudor las puertas de tu vehemente presencia para descubrirme cautivo, esclavo, amante y confidente, cómplice y amigo; preso capitulo entre tus piernas para escribir a tu lado versos, rimas, principio y final

Dentro de ti mi admirada niña yace el hombre que un día fue y aquel que en tu alma ha revivido; dentro de ti, mi más dulce pecado, crece aquel que con desenfrenada pasión e incontenible deseo rompe los límites del más sagrado cáliz que jamas bebiera... Dentro de ti es preso mi cuerpo en la frontera de los sueños, dentro, muy dentro, allá donde corazón, alma y vida se revelan intensos y de nuevo entregados, hallo descanso, solaz y guerrero reposo a mi vida caminante. Es dentro de ti donde hacer alto y cruce, lugar donde al borde del sendero aguardar el paso del tiempo.

Es en ti donde los pasos me llevan, tú el caliente hogar y el final del día. Eres lecho y  abrigo, la sal y el alma que arrebata, la prisión ignota y el más hermoso de los sagrados templos. Sol, Cielo, Luna en su más alto brillo, el día nublado y cuando amanece radiante y de luz pleno. Es lluvia y fuego tu cuerpo, tus ojos llamas en las que quemarse, columnas bíblicas tus piernas, bella encrucijada tu ombligo, dulce y sabroso néctar tu sexo. Tú eres último camino y el primero en renovado destino, tierra y polvo, olor a hierba mojada entre aromas de naranja, la mies recién cortada y el calor del hogar de  anochecida.

Allá donde viviría para siempre, dentro de ti.





viernes, 8 de enero de 2016

Refugio








Apasionada y dulce, de contrastes extremos. Inocente, cálida, candorosa, soñadora, y fina;   morena de tez y espíritu; cabellos azabache, brillantes, de luz cegadora; hábiles manos y corazón abierto y franco. Cierta, extrema, sumisa y delicada; amante y fiel a las demandas de tu cuerpo, bella y pasional, caballo desbocado y la más delicada en espinosos rosales envuelta. Noble, sin aristas; entregada a la pasión, virtuosa y pura antes de tu total entrega; intensa, culmen de sensualidad, envuelta en placeres y en lo que por placer franca ofreces; generosa, agradecida y eterna. Sal, jazmines, agua y viento; grata, constante y brillante; tierra y sol, luz, espejo y lluvia; aroma de azahar y fruto prohibido.

Te ofrecí mi mano entregándome la tuya siendo tu cuerpo junco desde entonces en el mío, mi corazón tuyo y consagrada mi vida por entero a ti. Te amé entonces y lo hago ahora como ya no recordaba haber poseido nunca cuerpo y alma de mujer alguna. te entregaste a mí como quien desesperadamente busca consuelo, refugio en mis brazos, calor en mi cuerpo, caricias en cada lento y prolongado beso que delicadamente regalas. Desde entonces, es tu hálito el que me acompaña, te veo en cada cuerpo, en cada noche, en cada amanecer que, en el camino, me sorprende con la llegada del día. Cada emoción, sensaciones, cada letra, cada palabra, cada instante en el que náufrago de amor perderse en la siempreviva esencia de tu cuerpo. Horizonte que fijar como meta, único límite, destino final; espejo en el que cada mañana mirarse, flor con la que adornar el doloroso paso de las horas, voz cálida y cercana con la que restañar las heridas de mi ausencia.





jueves, 7 de enero de 2016

El beso robado










No puedo dejar de pensar en él, aparece ante mí cada noche, cada nuevo día, cada vez que en silencio me sorprendo pronunciando su nombre. Cierro los ojos y lo veo, sueño, lo veo, siento morir  las horas y en cada minuto se hace más presente, más cercano, más intenso.

Pasaron los días, muchos, desde aquella vez primera; días en los que juntos hacer camino, reunir veredas; días de conocerse, adivinarse dibujando el iris de tus ojos en largas noches de letras compartidas; días de sonrisas y versos, de encendidas palabras de amor, pasión; de ternura, cercanía, calor, cariño, sosiego; días de espinas y llanto, de impotencia, rabia, obstáculos, de dolor abrupto y seco; días de miedos, ansiedad y deseo.

Pasado ya el tiempo la imagen de aquel día permanece, inalterable e intensa, Han pasado días, muchos desde aquel beso robado, del primer momento en que mis labios apenas rozaron tu rostro, han pasado días y aún permanece fresco, vivo, latente como ayer aquel día en el que por primera vez sentí en mis labios el calor de tu piel blanca y suave, desde aquella vez en la que percibir tu intenso olor por vez primera, tu tacto, tu ojos sobre los míos, tu mano acariciando dulcemente mi cara, mis manos la tuya, tus primeras palabras, tu abrazo, la seguridad de saberse a salvo en ellos. Días después, muchos, su recuerdo me acompaña. Los nervios de aquella noche, los míos al llegar y los tuyos al vernos, nuestras miradas, tu presencia limpia y fresca, mis miedos, los tuyos y los que juntos supimos dejar atrás. Después, tu entrega, el amor que en cada minuto me regalaste, tu cuerpo, y el beso, aquel dulce y eterno beso robado a tu piel...










martes, 5 de enero de 2016

Deseo de Reyes







Quiero derramarme suavemente en tu boca, perfumar mi sexo de dulces sabores. Regálame tu esencia, imprégname, lléname, agótame. Hazme tuya, todo lo que pienses y desees. No guardes nada, piérdeme el respeto y tómame.

Háblame, que tu viril figura se acople a la mía, que tu falo incandescente no me deje respirar, tu piel me calcine, deseo sentir tu cuerpo, que me me lleves por caminos sin descubrir,  me sofoques y enciendas. Deseo tu lengua pervertida, que me mires,  me aprietes, agrietes, que abraces mi espalda, te derrames, me sientas, te fundas en mi.

Jadeos, gemidos, gritos, suspiros, llanto, súplica, dolor, placer.

lunes, 4 de enero de 2016

Sueños






En sueños, y aun ahora cuando la edad y el dolor maldicen mi cuerpo, es sueño el estado en el que transito. Así me siento a cada paso, en cada una de mis huellas, a cada esfuerzo siento y soy sueño cuando por la senda camino. Es sueño donde habito, siento y muero, allá donde acudir quisiera y el punto aquel en el que descansaría en la paz que anhelo por fin y para siempre. Es sueño y sueño en ella lo que cada mañana anima a seguir a cuerpo y alma peregrina, camino en sed y agua el que en sueños me incita a amar y andar aun cuando mi cuerpo se niegue a seguir caminando. Deseo, sueño y fe esquiva  después de que caminante vida y destino me enseñaran entre tropiezos, ensañándose, llenando mi crueldad de malas experiencias, pasos errados y engaños. Mil y un veces en rastrera vida descendió éste errático peregrino a los oscuros, mil y un disfracé en ella de blancos hábitos el demonio que llevo dentro, cientos las veces en las que el pecado me sedujo, regocijándome, refocilándose en mi desdicha y en la que sin pudor repartí en rededor, dañando sin prevención ni reparos a todo el que a mi lado buscara asiento. Peno por ello y tal es mi castigo que el tormento forma parte ya ineludible en sueños, vida y cada vez más incierto y cercano destino en soledad.

El malhombre que esto escribe cayó en pozos en los que el lodo cegaba cordura y entendimiento, ciénagas de hiel y légamo de las que en cuanto la cabeza asomaba,  egoísmo y cobardía la hundían de nuevo y sin remedio. Dañó, perjudicó, creó falsas ilusiones haciendo de sus malas artes modo de vida y maneras, no parando en dolor ni causas que no fueran su propio y durísimo absurdo teatro de sueños rotos. No se enorgullece el que desolado y sin perdón sigue camino sin rumbo ni norte, antes bien huye de la imagen que cada mañana el brillo del nuevo día le devuelve grotesca y malformada; triste payaso, ciego, ignorante y malnacido sin luz ni escrúpulo, cuyo pecado le priva de nuevo y para siempre de la única felicidad que en su vida tuviera.






sábado, 2 de enero de 2016

El lento pasar del tiempo







El lento pasar del tiempo, la soledad de un silencio cómplice, el más bello rostro de la más bella flor entregada al descanso. El sol, la luz, los transparentes cristales que resbalando por tus mejillas hacen aún más hermoso tu rostro, la madurez de tus letras, tus pasos firmes y constantes, las huellas que en tu caminar siembran de certezas una senda llena de obstáculos; todo habla de ti, cada emoción, sensaciones, cada letra, cada palabra, cada instante en el que náufrago de amor perderse en la siempreviva esencia de tu cuerpo. Eres tú el horizonte que fijar como meta, el único límite, el destino final; tú el espejo en el que cada mañana mirarse, la flor con la que adornar el doloroso paso de las horas, tú la voz cálida y cercana con la que restañar las heridas de mi ausencia.

Admiro tus silencios, como propios los tomo y envuelvo mis besos en palabras, los que no te di y los que sueño con posar sobre tu cuerpo algún día. Rendida alma y vida ante ti, renuevo hoy y de nuevo los votos de un corazón eternamente tuyo.



Hay...









Hay recuerdos que hacen temblar
Y deseos que golpean el pecho

Hay sueños que no  dejan dormir
Y noches  que es fácil soñar

Hay anhelos que avivan el fuego
y fuegos en los que quemarse

Hay cuerpos sobre los que dibujar
y dibujos en los que perderse

Hay pieles que piden caricias
y caricias que no puedes pedir

Hay labios que sólo quieren besar
y besos que quedan por dar

Hay suspiros que quieren volar
y anhelos por los que vivir

Hay un te amo perdido en el miedo
y un tiempo para amar sin temor

Hay una historia por escribir
y un sueño en el que renacer... 




viernes, 1 de enero de 2016

Acompáñame







Acompáñame en mi soledad, acúname en tus silencios, viste de blanca pureza las noches que no te tengo… Acompáñame en mi soledad, llénate de mí, abre la puerta, toma mis manos y ven. Piénsame, siénteme, comparte tus miedos, arranca de mi lado el dolor de tu ausencia, escúchame y ven, dibuja tu piel en mi piel, abrígame y ven, deja atrás mis momentos sin ti

Acompáñame, acércate y ven, cruza el camino, hazlo y calma mi sed, bébeme y apura hasta el último sorbo de mí; levanta los vientos que azotan mi soledad, libera los tuyos, pinta mi cielo con las letras de tu nombre, escucha mi grito, comparte mi silencio, sé mía en los momentos de calma y en los que la tristeza me ciega; descubre mis días, reiventa mis noches, llénalas con tu olor, vístete de mí, ríe conmigo y abrázame cuando el dolor te castigue; suéñame en ti, piénsame a tu espalda y enfrentado a tu pecho; súmate a mí y ven.

Destierra de mí la soledad de no tenerte, aleja la nostalgia de saberte lejos, llévate mis sueños rotos, tenme presente en los tuyos, llena de ti la acompañada soledad del que está sin estar, haz más corta la distancia, rómpela conmigo, habita el lecho que construyen mis manos, tómalas, anúdalas en ti y ven.


Acompáñame en mi amarga soledad, hazte luz en mí, guíame en un nuevo camino, porque ni sé ni quiero recorrer éste sin ti…

Acompáñame y ven ...

Calma la noche hasta el alba