lunes, 30 de noviembre de 2015

Diciembre








Diciembre lleva tu nombre en mi pecho. Húmedo, agarrado a la garganta, convirtiendo grises en el forjado azul. Diciembre llega señalado en cada una de las esquirlas de tu nombre, entre fríos y nieve blanca, en el murmullo del agua sobre tu cuerpo, en el gris plomizo de la tarde, ocres anaranjados al caer la noche a tu lado. Diciembre eres tú al calor de un abrazo, la piel encarnada de tus besos, el aroma de tu despertar, la voz que lleva el salitre de una noche que entre sollozos y gemidos se funde al albur de la madrugada. Diciembre cae rendido en tus brazos huérfano de tus labios.

Sabe Diciembre a ti, huele a tierra y hierba recién cortada, al dulce aroma de jazmines en flor, Diciembre llega entre azules y blancas canciones que recuerdan el nombre de tus besos al despuntar el día. Palidece con tu ausencia, sin el jugo trasgresor de tus caricias, esas que entre mis piernas alimentan el alma del corto instante del brillo de tus ojos. Diciembre ama el tibio y rojo peso de la sangre de tu cuerpo... Diciembre busca, te busca, encuentra, se distrae dentro de ti.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Posesión









Sé lo mucho que representa llevarlo. Aceptar y utilizar el collar como símbolo de pertenencia al Amo, muestra de total disciplina, obediencia, deseo de complacer y felicidad por sentirse bajo su amparo y tutela. Deseo, excitación previa, el acto de entrega, gesto de agradecimiento, rostros felices y compromiso que el cuerpo firma una vez ajustado alrededor del cuello. Sumisión, entrega, disciplina y confianza, total confianza en el cuidado de tu Señor y Maestro. Una relación más allá de los límites, consentida, pactada y deseada por Amo y sumisa, al punto de necesitarse ambos en roles, derechos y obligaciones. Mucho más que física, disciplina y entrega emocional que convierten unión y presencia en indestructible lazo y eterno nudo. Trascender fronteras y tabúes, descender al más profundo de los abismos subiendo a continuación al cielo de la intensa y sumisa entrega

jueves, 26 de noviembre de 2015

Invadiéndote








Aquella habitación, los viejos muros de la eterna y sacra ciudad vieja cómplice de nuestra noche, tu entrega, tu cuerpo amarrado dándose sin más límite que el tiempo, la desesperada forma en que el mío se hizo tuyo; tus besos, las palabras que entonces me regalaste y aún ahora cada noche revivo; tus manos una vez liberadas arañando mi espalda, tus piernas apresándome, tu néctar empapando mi sexo, el mío invadiéndote, el sabor en tus labios al compartir mi esencia, la tuya que vuelve cada amanecer a los míos. Sumando tu cuerpo al mío, renaciendo en ti, reptando hasta tus labios, apresando tus manos y llevándolas a mi volcán oprimiéndolas contra mi carne ansiosa. Ardiendo mi lengua en las oscuras rosas de tu pecho, mis piernas estrangulando el último aliento de tu boca al beberme. Sobreexcitada, espoleada con deseo urgente en la avidez de tus caderas, penetrada, forzada, húmeda, caliente al extremo y deseosa de darte a tu único Señor.

martes, 24 de noviembre de 2015

En mi sueño.






Caliente y lentamente la cera descendió entre tu pecho, entre ellos primero dejando a fuego la marca de tu entrega, en sus coronas después endureciéndolas aún más de lo que ya estaban. Tu rostro reflejaba ya el placer de recibirla, entreabiertos los labios, la respiración acelerada, los ojos fijos en los de tu Amo. Presa y limitada, tu cuerpo se estremeció a medida que las calientes gotas descendían antes de mezclarse con el sudor del abdomen. Cada vez más excitada, tu sexo empezó a mojarse apenas las manos de tu Maestro comenzaron a tocarte.

Mi sueño me acercó tu olor, el brillo sedoso de tu pelo, tu voz cálida y dulce, la violencia de tus piernas al contraer tu cuerpo sobre el mío, tus manos, los golpes de mis caderas al tomarte, el sabor de tu sexo y el mío al regalármelo tus labios. Conservo tu imagen, tus gemidos, los míos que aún se repiten cuando es tu rostro el que regresa cada noche, mantengo vivo tu cuerpo en mi retina, tus ojos tristes iluminándose al detenerse en los míos, el sonido de tu voz con cada orden, las caricias de tu piel castigada por el látigo.




Tus ojos se posaron en los míos justo en el momento en el que comenzabas a correrte. Mi lengua había trabajado antes de tal forma tu ano que se notaba no aguantarías mucho mientras salivaba tu sexo. Tus ojos reclamaron mi consentimiento para dejarte llevar, te lo di al tiempo que completabas tu trabajo sobre mi miembro embrutecido, tus manos comenzaban a recoger mi leche y tu boca sólo aguardaba la orden de limpiarme.



lunes, 23 de noviembre de 2015

Tu abrazo









Abrázame, revive y víveme; abrázame, huéleme, espérame, róbame un beso de fuego y comúlgame, crece en mí. Abrázame, aprésame, esclavízate en mis caderas, hazte luz en mis manos, mírame, dulcifícame; abrázame y endúlzame, hazte sol al sentirme, bríllame. Abrázame, condúceme a ti y recondúceme, permíteme susurrar y susúrrame, entrégate, únete y hazme corazón por ti. Abrázame, apriétame; pecho, brazos, en tu corazón abrázame. Se alma y al serlo abrázame, rima en mis versos, imagíname, recuérdame y abrázame Quiéreme, lágrima, risa, labios, ojos, mira y aletéame; un beso, bésame... Abrázame

Me perteneces, abandónate y ven..

domingo, 22 de noviembre de 2015

Te Amo









Es tu olor el que me despierta cada mañana, tu olor el que me sigue en mis horas y el que me acompaña después al caer la tarde, tu voz la que recuerdo, tus manos las que me faltan... Es a tu lado donde aprendo cada día, en tu recuerdo donde me alimento, tu estela la que sigo y más aún aquella que pienso cada minuto, cada hora, cada noche que distante y lejana no te tengo. Es tu cuerpo el que deseo, tu alma la que quiero, tus labios los que extraño, tu blanca pureza la que me devuelve ánimo y fe por tenerte. Es tu memoria, la de tus tiempos y tus horas, la que regresa y al amarte me llama, me excita, revoluciona sexo y principios invitándome a tu lado a seguir y aprender cada día a amarte como Te Amo.









como é que eu hei-de apagar esta paixao...

Mientras te sueño...







Tu cuerpo, océano de tormentas calladas, fragmento perdido de mi alma errante.
En tu pecho duerme el beso de mis labios dormidos mientras te sueño, te bebo, te recorro...

Esperándote... 

sábado, 21 de noviembre de 2015

jueves, 19 de noviembre de 2015

Entre tu pecho...




                             (Imagen: Jean-François Jonvelle)



Toco tu cuerpo entero y me pierdo entre tu pecho dormido,
busco afanosamente tu nombre entre las sombras
aquel que reinventé para encontrarte...




miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mi Sueño...




Un hombre tuvo un sueño. No lo buscó, o tal vez sí, pero cada noche desde entonces era su imagen la que nítida compartía su tiempo, su voz la que le hacía el amor, su pelo recogido el que acariciaba, nívea y blanca perfilada en claros de luna la frontera de su espalda la que entregada y exhausta dormitaba a su lado, la escasa tela que cubría el más dulce de sus secretos la que le acompañaba invitándole a amarla de nuevo.

Un hombre tuvo un sueño y, desde entonces, dejó atrás sus límites, aprendió a amar descubriéndose de nuevo, reinventando al llegar la noche la eternidad de un abrazo olvidado; quiso dibujar en su corazón desde aquella, desde aquel primer sueño, a finos trazos cada palabra, cada gesto, la intensidad de un mirar cercano, dulce, inmortal y eterno, y su voz le llamaba, en él se reflejaba.

Fuego, agua y tierra repoblaron lo antes yermo y estéril, cada día, cada minuto, cada segundo que desde entonces pasó a su lado... y quiso renacer en aquel sueño, entre amor, jazmín y olor a sexo...

Un hombre tuvo un sueño... y ese sueño llevaba Tu nombre.

martes, 17 de noviembre de 2015

Mía...





Oleadas de placer guiando las entradas y salidas de tus dedos cada vez más rápidos, un grito desencajado y la explosión liberadora te recorre, mil descargas eléctricas rondando tu cuerpo al llegar, de lo más profundo de ti un prolongado grito, dolor y placer arrancado en mi ausencia.
Disfruto del cosquilleo que imagino al ver el pincel de tus dedos en tu piel. Como en sensual e iniciática danza trazas líneas entre tus piernas, el frío de la pintura baja desde las rodillas al interior de tus muslos. Recuerdo tu sonrisa al tiempo que recoges tu humedad con los dedos para esparcirla desde los muslos hasta las caderas, recorriendo lentamente tu sexo. Tus manos recorren las nalgas apretándolas levemente, en círculos, dibujando el camino de la lujuria y el deleite hasta tu hermoso monte, camino del solitario deseo.
Palpitas por mi, rodeas con las manos tus senos, enmarcándolos, tiñendo de negro los sonrosados pezones. Mil sensaciones recorren tu pecho, con cada caricia piden más, y la impúdica danza de tus dedos es cada segundo más salvaje.
Tendida en el suelo, juntas y separas las piernas, gozando, acariciando tu cuello y hombros, abrazándome y recordando mi olor. Pintas tu rostro en el mío, tu pequeño rosal erecto, insoportablemente sensible sintiéndose solo reclama atención palpitando salvajemente. Tus dedos llegan rodeándolo con ternura, lo frotan suavemente en candente ritmo como bailando al son de tambores, tus caderas se unen a su danza, restriegas con fuerza el sexo hacia tu mano, las nalgas chocan contra el suelo, y de tu boca van saliendo suaves gemidos cuando la otra acaricia pechos y vientre resbalando por la piel mojada con tu esencia.
Necesitas más, mucho más, aumentar el ritmo, dejarte llevar por la danza, frotas las paredes de tu vagina, penetrándote en el momento en que el éxtasis recorre tu espina dorsal. Te mueves en total abandono, gemidos en tu interior hacen retorcerse tu cuerpo entre espasmos, un grito desencajado en liberadora explosión, dolor y placer arrancado de ti... desnuda, húmeda y satisfecha.

Tiempo de espera...











Saudade...







lunes, 16 de noviembre de 2015

Pensándote...








Te imaginé a mi lado, recordé tus besos, tus caricias, tu voz entregada y cercana, mi cuerpo vivió cada momento, cada instante, cada tiempo en que saberte mía, mi sexo se hizo tuyo. Imaginé tus manos en él, tus labios, tu lengua que suavemente me devolvió placeres olvidados. Cerré los ojos y mientras mis manos comenzaban a recorrerme, eran las tuyas las que me tocaban, tu pecho el que besaban mis labios, tu sexo el que se humedecía conmigo.

Al ritmo de mis dedos sentí tus primeros gemidos, mis labios abriéndote poco a poco al tiempo que mi lengua recogía todo lo que tu cuerpo generaba. Mi excitación era entonces ya tan grande que lentamente comenzé a pensar que eras tú la que con su movimiento me hacía estremecer, mis manos se movían alrededor de mi sexo y en mi mente era el tuyo el que me recibía, dentro de ti, invadiéndote, entrando y saliendo de tu cuerpo, al mismo ritmo, lenta y acompasadamente. Tu voz entrecortada me susurraba, me llamaba, me invitaba incitándome; mi respiración se aceleró, escuché tus gemidos de placer, se sumaron mis miradas a las tuyas y tus ojos se clavaron en los míos, tu espalda se arqueó mientras un escalofrío visceral la recorría; ya mis manos subían y bajaban casi sin control abrazando mi sexo mientras imaginaba tu boca, tus piernas rodeándome, tus caderas, tu ombligo humedo y salvaje retándome.


Te vi sobre mis muslos, cabalgándome, sentí cada uno de tus espasmos mientras me notaba cada vez más dentro de ti, húmedo y caliente, agarraste entonces mi cintura temblorosa subiendo luego a ofrecer a mis labios tu dulce néctar; sentada sobre mi te bebí mientras nuestros cuerpos temblaban entregados al momento, al húmedo momento de tenerse. Casi sin darme cuenta descendiste hacia el arco de mis muslos tomándome de nuevo, resultándome ya muy difícil contener lo que deseaba ofrecerte, imaginé tu boca recibiéndome en el momento en que mi sexo explotaba entre mis manos, intenté sin éxito prolongar el instante en que abierta a mí tu lengua limpió dulcemente todo lo que, después, ofreciste a mis labios brindándome la salada comunión de mi húmedo torrente, brindis compartido el que tu boca, dulce, húmeda y caliente me regaló mientras abrazado a tu espalda renací entre pasos de ternura.


Tu espalda, sobre la que en mis sueños se dibuja la fina línea que marca el camino al más bello e intenso de los regalos, se recostó entonces sobre mi pecho dando cobijo entre tus nalgas a mi sexo, exhausto y deseoso de tomarte de nuevo. Dormías.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Frío sin ti...




Sueño perseguido y distante, emociones grabadas a fuego y piel, día a día, pasado, futuro, nuestro caminar lento en la distancia. El ausente abrazo que falta y duele, la emoción del encuentro, las noches a tu lado y las mañanas sin ti. La absurda distancia que nos une y separa al tiempo, el tiempo lejos y el que permanece en cada lento paso en soledad. El calor de tu cuerpo cuando cada noche tu abrazo me devuelva fe y esperanza, lo que tus manos me dirán mientras jueguen con las mías; tu mirada, el brillo intenso en tu rostro mientras el sueño llega, tu entrega a mí al resguardo de sábanas ajenas... 










Hace frío, mucho frío sin ti.





martes, 10 de noviembre de 2015

Entre tus labios...



¿Imagináis como es el tiempo que transcurre lejos del ser amado? 
¿En el que no se puede oír su voz, en el que no se puede gozar de su mirada?
 ¿No es pedir a un hombre que exista separado de su alma?

(Sade)








Descendí hacia tu fuente, mis labios se detuvieron en el preciso valle que tus pechos limitan, lentamente y entre silencios sentí erizarse las cumbres que tu cuerpo me ofrece, las hice mías, dulcemente recorrí cada campo, cada selva, cada brisa que tus pechos me regalaban; seguí camino hasta llegar a la mágica frontera de tu ombligo, me detuve de nuevo, cerré los ojos mientras mis manos inventaban entre tus piernas miles de maneras de decirte te amo.


Mi lengua, luego, lentamente se abrió paso entre tus labios mientras sentía renacer en ti la miel cercana y dulce de tu sexo. Te diste, recibiendo yo en cada agitado espasmo de tus caderas el mágico aliento que de tu manantial brotaba; fuiste mía, bebí hasta la última gota del dulce néctar mientras un suave olor a jazmín me desbordaba, mi boca se llenó de ti al tiempo que la tuya me reclamaba entre jadeos. Ascendí hacia ti, compartiendo en tus labios todo lo que me hacía sentir el más dichoso de los amantes; tus manos dibujaron surcos de sangre en mi espalda, aferrándose a mí, invitándome a quedarme para siempre, a no permitir que el tiempo acabara separándonos de nuevo. Hiciste presa en mis caderas cuando, abierta en flor, tus manos me indicaron nuevamente el camino, sumándose a mi, moviéndote acompasadamente al ritmo que mi cuerpo, tembloroso, crecía dentro de ti.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Lo sé...










Mis sueños, mi vida, todos y cada uno de los momentos, minutos y horas pensados a tu lado. Cada instante, cada gesto, cada pensamiento al llegar el día y cuando la noche llena de oscuros mi tiempo lejos de ti. Tus palabras, tus letras, la voz que me acaricia en el caer de la tarde, el dolor que percibo y el que ya no sé dejar de sentir. Tu apoyo, tus risas, el regalo de amor que al despertar ocupa cada pensamiento, mi ausencia, la forzada palabra que sin pensar nos hiere, mi egoísmo, la sinrazón de mis noches sin ti, la soledad, el vacío de un camino que nos separa y el seguir la senda. Tus manos, la luz que me llena cuando sonríes, la que me falta cuando sufres, la que siento alejarse más cada día en el que no estás, el calor que no tengo, tu caminar, las huellas que no puedo seguir, tus pasos, los míos, los que ambos sabemos nos unirán de nuevo... Tu voz, los silencios, matices y perfil que mi corazón dibuja al escucharte, la felicidad que añoro, la que no puedo darte y la que sé sin mí mereces, tu lucha, el deseo...

















domingo, 8 de noviembre de 2015

La noche de ayer...







Abrazado a ti me detuve aquella noche en tus ojos, en su luz, en el brillo cómplice y cercano de tu mirar en paz; sereno recorrí la senda que tiempo y vida tantas veces han negado para renacer en tu camino, aquel que cada noche tu voz marca y señala.

Tus manos me guiaron, tu voz me reclamó, tus dedos, puentes de paz en los míos, dibujaron mi nombre como hicieran entonces y ahora de nuevo. Tu cuerpo, aun debilitado, se hizo fuego entre mis brazos, agua tus caricias, dulce néctar de amor tus besos. Ellos, estrellas de brillante luz mi refugio, descanso, tregua y único aliento; ascuas de fe en el templo de tu delicada tez, blanca, pura, nívea como limpio el camino que tu nombre trazó entre mis piernas.

Una noche, un instante, apenas un momento que soñé con retener deteniendo el tiempo, cielo y tierra conjurados me devolvieron cada imagen de aquella vez primera cuando superando mis miedos tu cuerpo se abrió a mí, frágil, dulce, sereno para descubrirte en fuego y luz perfilada en el más bello de los lienzos; tu espalda, tu pecho, tus manos, tu voz, tu latido. La vez primera, las que siguieron, cada una en la que no estás y ésta tras la que tu olor aún permanece. Lecciones de amor con las que aprender cada día.


Virgen de cariño hasta tu llegada, indolente y necio, me recogiste en despojos envuelto y aún ahora, sin merecerte, es tu calor al abrigo del que duermo cada noche. Es tu voz la que despide el día, tu imagen la que despierta a mi lado, tu beso el que celebra la llegada del alba. Son tus versos, amor, los que me recuerdan al caer la tarde que hay un cielo más allá, que el sol sale cuando acortas mis espacios y me lleno de ti, tus brazos los que me rodean cuando tu ausencia me duele. Es tu voz, tu fuerza, tu fe, tus ojos, su luz, el brillo cómplice de tu mirar en paz...

Te busco...











Dolor en tu mirada, tristeza en el gesto, voz ausente. Descubro tus miedos, los dibujo en mí y al hacerlo advierto tu tristeza, te sé lejana, siento como propio cada paso que das en mi estéril presencia; extiendo los brazos y no te alcanzo, me cuesta llegar, te extraño, tu abrazo me falta, tu entrega, me faltan tus besos, tu mirar suave, tu olor, tu cuerpo me falta, Ábrete a mí, inicia el camino y al hacerlo siente mis manos en tu espalda, mi caminar a tu lado, mis huellas sobre las tuyas, juntos desandemos montes y veredas, dejemos a un lado obstáculos sin más límite que tenernos...



sábado, 7 de noviembre de 2015

Ser y estar...





En campos de sueño, allá donde habito, donde ilusión y esperanza encuentran terreno abonado, en campos en los que sentir y sentirte, campos de fe y alegría, campos en los que comulgar de la infinita felicidad de recibir tu abrazo, campos donde escucharte, tocarte, acariciar cada minuto en los que saberte mía. Campos de tierra verde y plena, intensos y aun breves momentos en los que hacerme uno en ti y soñar, pensar en un camino recto, limpio, libre de trabas. Dejar pasar el tiempo con la esperanza abierta a tu encuentro, sentarse sobre la hierba y a tu lado contar las horas, sin prisa estirar cada minuto hasta convertir el tiempo a tu lado en inmutables piezas de etapas por llegar.

Ser y estar dentro de ti, como el campo crecer en cada estación, alimentarse de cada instante en los que saberte mía y creer, pensar y esperar tu llegada, tu aliento, tu voz al madurar contigo cada nuevo día.

Campos de tierra y sol para, juntos, compartir un sueño imposible, leer y creer que pronto llegará mañana, un nuevo mañana... a tu lado.

Tu encuentro










A un lado de aquel sendero, empedrado y hostil, halló el viejo peregrino una flor pequeña y frágil, blanca, radiante. Su olor y belleza envolvió a aquel loco de tal manera que supo ya desde entonces nunca le abandonaría. Sin apenas cuidado, pues nunca supo ni sabe el zafio embarbado de atenciones y delicadas maneras, puso el caminante aquel bello regalo entre blusón y pecho, espacio en el que con el tiempo aquella pequeña flor, blanca, frágil y radiante, pasó a forma parte de su caminar en vida y aun más, convirtiéndose en el más bello de sus sueños.

Su olor le despertaba cada mañana, acompañándole después al caer la tarde. A su lado aprendió a querer, respetar, comprender y amar y lo hizo con tanta intensidad que, hoy, cuando el camino aún es para ambos senda en pesadas huellas marcada, su blanca pureza, su voz, aquel olor primero y el que en su pensar regresa cada día, le invita a seguir, aprender, levantarse y andar...

Me faltas...






De ti, de mí, del doloroso sueño perseguido y distante.
De emociones grabadas a fuego y piel, del día a día y el pasado, del futuro, del caminar lento en la distancia.
Del ausente abrazo que falta y duele, de la emoción de un encuentro, de las noches a tu lado y las mañanas sin ti.
De la absurda distancia que nos une y separa al tiempo, del tiempo lejos y del que permanece en cada lento paso en soledad.
Sin Ti.